Las termas romanas forman parte del gran legado artístico e histórico de España, espacios para el relax que en muchos casos, después de cientos de años, siguen en pleno funcionamiento. Hoy no hace falta ser emperador para disfrutar de las relajantes aguas termales, aguas que nos dejarán como nuevos.
Las termas romanas inundaron nuestro país durante el Imperio Romano, termas que hoy en día podemos encontrar en muchas de nuestras ciudades más importantes. La Península Ibérica fue muy rica en explotaciones termales, siguiendo muchas de ellas hoy en funcionamiento. Las termas romanas constaban de un número determinado de partes, siendo la parte central la palestra, un bello patio interior ajardinado que comunicada al resto de estancias. Las partes más destacadas de las termas romanas son el caldarium, que era el baño de agua caliente, el frigidarium, que era el baño de agua fría, el tepidarium, que era la sala de agua tibia y el laconicum, que era el baño de vapor. Una de las termas romanas más famosas de nuestro país y que sigue activa es el Balneario de Alange, en Badajoz. Este balneario ha conseguido preservar la arquitectura típica y técnicas de las termas romanas combinándolas con las técnicas y tratamientos más innovadores de nuestra época. Desde una larga lista de masajes a circuitos termales ideales para tratar afecciones cardiovasculares, respiratorias o dermatológicas, las termas romanas del Balneario de Alange son una opción segura para pasar un fin de semana o unos días de relajación total. Otro espacio termal a destacar es Caldes de Montbui, uno de los destinos termales más populares de Cataluña. Además de disfrutar de sus tratamientos e instalaciones, en Caldes de Montbui podremos disfrutar del perfecto estado de conservación de las antiguas termas romanas, un espacio que hará que viajemos por un instante en el tiempo. Por último, otras termas romanas importantes son Las Burgas, en Ourense, y las termas romanas de Arnedillo, en La Rioja.