Las aguas termales de Baños de Fitero, en Navarra, han relajado y mejorado la salud de miles de personas durante años. El balneario de Fitero es uno de los destinos termales más populares del norte peninsular, por sus tratamientos, instalaciones y beneficiosas aguas termales.
El Balneario de Fitero o Baños de Fitero data de la Época Romana, conservándose todas sus termas a lo largo del paso de los siglos en perfecto estado. El complejo se halla a escasos tres kilómetros de la localidad de la cual recibe su nombre, Fitero, y en un entorno natural donde reina la paz y la tranquilidad, tan necesitada en estos días donde el trabajo y los problemas no nos dejan respirar. Las aguas de los Baños de Fitero son ideales para tratar dolencias respiratorias o reumatológicas, y muy útiles para la rehabilitación y tratar trastornos como el estrés o la ansiedad, tan presente hoy en día en las grandes ciudades. El complejo ofrece una amplia variedad de aguas termales, desde aguas sódicas y sulfatadas a aguas cloruradas, litínicas, fluoruradas y Bromuradas. Además, el complejo cuenta también con un gran gabinete de estética, peluquería y gimnasio entre otras instalaciones para cultivar el cuerpo y la mente. En cuanto a las técnicas termales que se desarrolla en el Balneario de Fitero se hallan el chorro lumbar, una amplia carta de masajes de todo tipo, el parafangos, la mecanoterapia y la electroterapia para la rehabilitación, el pediluvio y los aerosoles. El complejo cuenta con saunas, baños de burbujas y generales, chorros de agua a presión, duchas circulares y una piscina hidrotermal cubierta, entre otras. Cuando lleguemos a nuestro destino podremos elegir entre varios programas termales, según nuestras preferencias y presupuesto. El complejo termal de Fitero ofrece también a sus visitantes un gran número de paquetes termales a medida, una de las formas más económicas para disfrutar de sus beneficiosos servicios y relajarnos junto a nuestra pareja, amigos o familia. Además de disfrutar de todos estos servicios, merece la pena visitar la villa de Fitero, conocer su famosos Monasterio de Santa María la Real, declarado Monumento Nacional, y probar la deliciosa y típica empanada de huevo duro que se sigue realizando en la zona de forma artesanal.