A pocos kilómetros de la hermosa villa cacereña de Brozas, se halla el Hotel Balneario Baños de San Gregorio, un remanso de paz y tranquilidad donde además de disfrutar de sus beneficiosas aguas, instalaciones y tratamientos de todo tipo, podremos conocer también su maravilloso entorno.
De origen romano, Baños de San Gregorio es una de las propuestas más atractivas para nuestras próximas vacaciones de turismo termal, un lugar excepcional de Extremadura donde viviremos experiencias inolvidables, ya sea en familia, con amigos o con nuestra pareja. Reformado en su totalidad en el 2005, el Balneario de San Gregorio posee una larga lista de tratamientos para diferentes dolencias y una alta calidad en instalaciones y aguas. Sus aguas, sulfuradas-sódicas, son realmente beneficiosas para tratar problemas respiratorios, reumáticos, dermatológicos e incluso del sistema nervioso, aguas milagrosas que nos dejarán como nuevos. Algunas de las técnicas más atractivas que se realizan en el complejo son las llamadas técnicas húmedas, como son el caso del baño de oxigenación, la ducha de tres columnas, y los chorros termales, técnica muy apropiada para la relajación y para tratar dolencias musculares, reumáticas y lumbares. En cuanto a las terapias respiratorias, hay que destacar la terapia de inhalación húmeda, que consiste en respirar vapores de aguas termales, también muy buenas para tratamientos de cutis, y las terapias de aerosol. Otras aplicaciones muy beneficiosas para nuestra salud son el parafango, la presoterapia y los masajes, ya que el balneario cuenta con duchas Vichy y sillones térmicos. Además, no nos podemos perder las excursiones que se pueden llevar a cabo en su rico entorno, paisajes de ensueño donde se pueden desarrollar actividades como la pesca.
Algunas de las visitas más interesantes que podremos realizar durante nuestra estancia son a la localidad de Brozas, y contemplar así su imponente patrimonio artístico e histórico, Alcántara, cuyo símbolo es el puente romano, Los Barruecos, que se trata de uno de los monumentos naturales más singulares de la Península Ibérica, o una visita a la ciudad de Cáceres, Patrimonio de la Humanidad, a escasos kilómetros de distancia, que tiene mucho que ofrecer también a aquellos que busquen cultura, historia y relax.